A veces estamos rodeados de gente, con el móvil sonando aquí y allá, entrevistas, horas de trabajo, decisiones, visitas, gente de traje y otros en tejanos y camiseta, ricos y pobres…pero si cierras los ojos, de pronto, te embarga una sensación semejante a la que sientes cuando llegas al medio de un circo de montañas, tu solo, con la mochila cargada y las pieles en las suelas de tus esquís. O cuando sobre un 4x4 atraviesas un cordón de dunas y en medio de la nada, rodeado de un mar de dunas, nada se mueve y la sensación es distinta a todo lo demás.
Es en esos momentos en los que cierras los ojos y cuando los abres sientes el calor de una dama, que se acerca a ti, te toca y casi roza tu cara. No la conoces pero no te sientes extraño, cuando la miras y le preguntas por su nombre, te contesta soy la Dama de la montaña…unos la llaman Soledad otros Reina o Princesa, pero nunca me abandona.
Me gusta lo que me hace sentir y si no la veo en mucho tiempo la echo de menos. A veces tenemos muchas cosas alrededor pero nos olvidamos de nosotros mismos.
…esperame que voy a verte.
BE FREE
