El que fuera viernes festivo en Cataluña con su fiesta autonomica, a un mañico como yo le proporciono la ocasión de realizar una salida de tres días por el Pirineo francés sobre nuestras bicis de mountain bike.
El jueves tarde, David, andorrano de pro y yo, cargábamos las mochilas, camino de Mataró. Ahí nos esperaba Raul, Doctore Bike, en su gran tienda (recomendable si necesitas una buena revisión en cualquiera de tus bicicletas), con nuestras bicis relucientes, con piezas nuevas y preparadas para la aventura. Al coche y a la carretera.
Camino largo hasta tomar la autovía de Lerida y rumbo norte. En Benabarre se me hizo extraño no girar a la izquierda, esta vez, todo recto hasta Viella, Valle de Aran.
Antes ya habíamos conectado con la Tarragona connection (Marc y Loren) que serían nuestros compañeros de ruta. Unos cracks del pedal que venían de hacer la Pedals de Foc NonStop en 16 horas, tiempazo!
El objetivo, culminar la Pedals de Occitania, en tres días (70 – 120 y 40). 230 km y 6000 m. de desnivel acumulado. Y sin ayuda externa. Las reservas del alojamiento nos las habíamos hecho nosotros mismos y cargaríamos con todo lo necesario en nuestras mochilas. Como decía Marc en uno de los hoteles, FREERIDE...(is not a crime, it is a way of life).
Las primeras risas, empezaron en el atico que compartíamos, cuando cada uno se puso a montar las mochilas. Resulta que David y Marc, son unos ‘ultra light men’ y yo prefería cargar algo mas. Un maillot/coulotte por dia, una malla y una camiseta térmica para la noche, unas sandalias, geles, barritas, un buen botiquín, un Gore fino, un pequeño chubasquero y la cámara (que alguien tenia que inmortalizar el viaje). Al final, nos dejamos hasta los cargadores de móvil y salimos con lo menos posible a la espalda.
09:00 de la mañana, y al primer sendero, técnico y con algunos pasos más complicados. Con un acompañante de lujo, el grillo de la pastilla de freno delantero de David, nos acercamos a Bossost. Desde ahí, tomamos el primer puerto de montaña, el Portillón. Primero, para comletar los kilómetros por asfalto y después hasta coronar, por una pista frondosa. Desde aquí comenzaba la gran tónica de la ruta. Bosques y mas bosques…aunque habíamos dejado el bote de crema solar, poco íbamos a ver el sol entre tanta naturaleza.

Desde la cima y tras unas curvas de asfalto, comienza uno de los secret spots, más espectaculares que puedes recorrer en una mtb en el Piri. Pedazo de single en bajada hasta Bagneres de Luchon. Casi dudamos volver a subir el puerto, pero un sándwich Aneto (para hacer honor a mi tierra) me esperaba en una terraza del pueblo.
Carga de bidones y a por faena. Mas senderos, mas pistas, mas bosques y paisajes de reportaje de revista americana. Así hasta completar la primera etapa. Llegada al hotel Le Sapin Fleuri, un clásico de la ruta en un pueblo en mitad de la nada. Antes, un amago de calambres de David que solo sirvieron para descansar un momento y hacer alguna foto divertida.




Charleta agradable en el jardín del hotel, pensando ya en nieve y hablando de bicis, de muchas bicis y soñando en que comprar y vender.

Al día siguiente, a madrugar, nos adelantamos a la hora oficial del desayuno y una hora antes que el dia anterior subíamos por un puerto tipo el del Triador. Sin vegetación, curva a curva, paella a paella, hasta coronar. Las vistas mejor admirar las imágenes. Chalecos y para abajo. Un sendero escondido tras una borda, con mucho desnivel los primeros metros y gozador a partir de aquel punto. Veinti-pico kilómetros, para acabar en una pista que nos dejaba en otra aldea, donde rellenábamos los bidones. Subida, bajada y llegábamos a un pequeño pueblo con una preciosa iglesia que nos vigilaba mientras devorábamos una magnifica omelette fromage, coke y un gran helado.


Desde aquí, a seguir acumulando kilómetros y más kilómetros. El objetivo del día era completar 120 km y a las cinco de la tarde todavía nos quedaban unos cuantos. El dia lo pasábamos con barritas, geles, ibuprofenos, potasio y demás pirulas, que los yonkis bikers vamos cargando en nuestras mochilas. Una hora después y en las primeras rampas del Coll du Mente, el grupo se partia y la Tarragona conection apretaban y nos dejaban descolgados. A partir de ese momento empezaba uno de los momentos épicos de la travesía. Tormenta, diluvio, las piernas cargadas y el deposito del cuerpo vacio. La meta a unos 15 kilómetros y era el momento de sacarle brillo al plato pequeño. Kilómetro a kilómetro, gel a gel, algún tramo en bajada, un rayo que nos metió el miedo en el culo y la mirada puesta en la pantalla del GPS para no cagarla nos dejo a David y a mi a las 20:30 en el Albergue Le Soulan. Emocionado, empapado, abrazado a David, con el saludo de Marc y Loren y un aplauso de los que hacen nuestra etapa en 2 jornadas fue el recibimiento. Plato de arroz, pato, pastel de queso, auto masaje con el Galius Gel que había cargado y a la litera. Antes tendida de ropa dentro de la habita, que se mojo hasta la batería de la cámara…aquella noche dormimos como angelitos!!!

Amanece el domingo en la cima del Coll du Mente, con un sol y un brillo de los helechos incapaz de plasmar en una foto. Cuando el albergue se quedo solo, comenzamos a pedalear hasta remontar unos metros e iniciar otro de los épicos descensos. Alguna trampa de barro que nos hizo desmontar y mas single track. Al concluir esta bajada, único percance mecánico de los tres días. Un pinchazo en mi Mondraker, la única que no equipaba tubeless. Cambio de cámara rápido y a seguir el track del GPS.



Kilómetro a kilómetro nos acercábamos a Viella. Cuando nos dío en la frente un pedazo de puerto de montaña que no teníamos previsto. 7 kilometros de curvas y asfalto que como dijo David, pedazo de plato de fresas con nata de postre. En poco, llegamos a Viella, contentos y cansados.
En el hotel Pirene, magnifico cuartel general de la ruta, te dejan duchar si has dormido allí en la primera noche, cuarto para guardar las bicicletas, maguera para limpiar las bicis, un servicio perfecto por parte de Lola y encima económico.
De postre, comidon, pedazo de comida con chuletón incluido y helado de moras espectacular. Risas, risas, mas aventuras y en una de esas nos damos cuenta que el ultimo puerto nos lo hemos comido de subida, en vez de en bajada la primera jornada…si es que no hay como hacer una ruta de mountain bike siguiendo el recorrido de la Pedals de Occitania.

No tendremos maillot, no sellamos en los controles, no nos llevaron las maletas, no nos dieron road book ni porta road book y nos quedamos sin una mochila de los chinos pero disfrutamos como enanos de 230 kilómetros de auténtico mountain bike.
Si alguien quiere mas información o necesita alguna ayuda no dudéis en enviarme un correo.
P.D. gracias a Noe, blogger: La cabra siempre tira al monte (http://locurasdelanoe.blogspot.com/), por las recomendaciones y el track de la ruta.